Putas: invisibilidad y abandono

VOCES. Escrito por Celia Asencio Bonilla

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Fotografía por Lara Santaella

Las putas han venido para quedarse. Mujeres invisibles al sistema que sobreviven mientras que toda una sociedad les da la espalda, no cuentan, sus cuerpos no les importa a nadie. Es la crónica de una tragedia que cada día arrasa y que, mientras hablamos de si abolición sí o abolición no, muchas compañeras están muriéndose o simplemente, no siendo. Les quitamos el derecho a ser. Eso es, ahí lo tenemos. Ni el verbo ser.

Muchas mueren por violencia de género, otras sobrellevan el hambre y la invisibilidad, el no tener acceso a las ayudas sociales o ni siquiera al sistema sanitario. Que nuestro coño sea un templo sólo se lo pueden permitir algunas, está claro que otras no,  ya sea por la falta de recursos o por motu proprio ante una sociedad que maltrata a sus mujeres; sí, porque los trabajos peores pagados son para ellas, es decir, trabajos feminizados y precarios. Sin embargo, no nos equivoquemos, lejos de las idealizaciones románticas del puterío, se esconden muchas cosas a analizar, puntos que aún no se ponen encima de la mesa. Eso sí, pasamos horas y horas debatiendo si nuestro cuerpo merece o no merece cosificarse y prostituirse, un debate en el que muches gastamos mucho tiempo de nuestra vida hasta que te das cuenta de la barbarie y de la hipocresía en el durante. En este impás de tiempo que nadie piensa en el ellas, en el qué les está pasando.

Y hasta aquí, todo claro. Entonces, repito: han venido para quedarse porque las hemos obligado a que el puterío sea una salida. Otro tema, además, es eso de que desde 2014 la prostitución cuenta en el PIB, pero ellas, ellas ponen su cuerpo, y lo demás, lo demás… Ya se sabe. Explotación, abandono y mucho discurso moralista que no es que no comparta y no luche, es que no tenemos tiempo para seguir echándonos los trastos a la cabeza las pro-derechos y las abolicionistas. Demos actuar ya.

Como decía el otro día Fallarás, consentimos que nuestras mujeres, nuestras compañeras, ellas, mueran. Es una sociedad que lo consiente constantemente y aceptarlo es el primer paso para mejorarlo.

Coronavirus, hambre y olvido

Según María José Barrera del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, “muchas compañeras no tienen ni comida, ni derecho a ella porque no están empadronadas por lo que no reciben nada del Estado; otras se están yendo a casa de los clientes para que sus clubes no les acumule el dinero del hospedaje, pero no te creas que es a cambio de nada, no es pura solidaridad. Y eso no puede ser”. En España, la prostitución mueve dinero, mucho dinero, un total de 1800 millones de beneficios anuales, cinco millones de euros diarios, y sin embargo, no tenemos cifras reales de cuántas mujeres ejercen la prostitución, ni en qué condiciones. Se habla de doce mil en situación de trata, según fuentes del Ministerio del Interior, que otras estimaciones, de asociaciones y activistas se acercan al medio millón de prostitutas en nuestro país con diferentes perfiles y situaciones.  La cuestión es que muchas mujeres están en la calle porque las han echado, otras dentro de los clubes pero con deudas acumulativas, en cualquier caso, la situación de precariedad y abandono es evidente y tristemente ocupa los planes urgentes de ningún programa.

Nosotras hemos puesto en marcha muchas cosas, hacemos lo que podemos, y nos llegan mujeres de todos lados, pero nosotras sólo podemos ayudar a las que se ponen en contacto con el colectivo. Y yo me pregunto, ¿dónde está el Ayuntamiento? ¿Dónde están los medios pidiendo explicaciones a las Instituciones? ¿Y a los colectivos asistenciales?

“¿Dónde están las entidades sanitarias? ¿Cómo es que no se han acercado a los 1600 clubes a preguntar qué necesitan y si tienen condiciones sanitarias? Las de APRAMP están cobrando un millón y medio de euros en subvenciones en nombre de nosotras y hemos llamado para ver qué pasa y nos envían a la iglesia más cercana. Ese es el plan”. En la mesa, entonces, no hay nada. Sobre la mesa mucho ruido y pocas nueces. Se están poniendo en marcha medidas para proteger a mujeres de violencia de género, pero no se están teniendo en cuenta las diferentes situaciones de las que parte cada una. El trabajo sexual no está regulado, está en un vacío existencial, ellas no, ellos, los proxenetas empresarios, sí, ya que pueden gozar de ayudas, como beneficiarse de un ERTE, entre otros muchos privilegios. ¿Cómo es posible entonces? ¿Está regulado o no está regulado?

Las prostitutas tienen diferentes situaciones, parten de distintos contextos, realidades, espacios y decisiones. Terceros o autónomas, pero ninguna de sus formas está reconocida y por tanto la desprotección es total y más en una crisis pandémica. “Los colectivos estamos protestando porque muchas mujeres no tienen papeles que demostrar y estas compañeras se quedan fuera de toda ayuda, el Gobierno no está teniendo en cuenta esto. Nos dicen que nos podemos acoger a las medidas de violencia de género, pero entonces las trabajadoras sexuales tienen que denunciar que son víctimas de trata y luego demostrarlo. Eso sí, cuando pase todo esto, terminas deportada”. María José sigue: “lo peor de todo es que nosotras, el colectivo, no somos una asociación asistencialista, somos un colectivo político con contacto con las compañeras politizadas, pero no tenemos una lista como tienen las organizaciones dedicadas a la asistencia. Nosotras hemos puesto en marcha muchas cosas, hacemos lo que podemos, y nos llegan mujeres de todos lados, pero nosotras sólo podemos ayudar a las que se ponen en contacto con el colectivo. Y yo me pregunto, ¿dónde está el Ayuntamiento? ¿Dónde están los medios pidiendo explicaciones a las Instituciones? ¿Y a los colectivos asistenciales? ¿El ayuntamiento de Sevilla ha llamado a nuestras compañeras? Lo dudamos muchísimo”.

La mayor parte de la prostitución la ejercen mujeres migrantes pobres

Si dentro del relato del coronavirus nos quedaba claro que cuanto más pobre y peor sea la región de un país más sufriría las consecuencias gravísimas de esta crisis sanitaria, más muertes y en peores condiciones, que nos quede claro que en esta pirámide patriarcal, las mujeres y, sobre todo, las mujeres migrantes, una vez más, se llevan la peor parte del pastel. Cuando llegan aquí, nadie les da trabajo sin papeles, o si les dan son trabajos profundamente mal pagados y explotados, lo que las llevan por un motivo u otro a ejercer la prostitución. Después, están las que llegan a través de la trata.

Sin opción a ayudas, sin opción a protección, sin opción, una vez más, a ser en ninguno de los casos. Y si no damos herramientas, difícilmente desaparecerá la prostitución como forma de vida (y hablo  no sólo de las herramientas estatales, sino de abordar una ley de extranjería real, humana y feminista): ya sean mujeres que están inmersas en la trata, mujeres prostitutas por elección – no elección, al no tener otras fuentes de ingresos-, como por decisión propia y total, que son las menos pero que existen ya sea por x o por z. La prostitución es una realidad y que cuanto más tiempo pase siendo debate de discusión, más mujeres se enfrentarán a la precariedad en soledad, a la desprotección total y abandono al proxeneta, a la falta de apoyo y herramientas sanitarias y ayudas sociales.

Desde el feminismo, debemos plantearnos si la abolición y la protección pueden converger en un mismo camino. Si mientras que debatimos cómo podemos hacer para ir derribando los muros de una sociedad desigual, enferma de codicia, de materialismo y poder patriarcal y putero, vamos tejiendo una red que proteja y dé cobertura a nuestras compañeras que están en la estacada, que por una circunstancia u otra se han visto en el ejercicio de la prostitución, sintiéndose solas, desamparadas, dejadas a su suerte y sin reconocimiento.

Es un debate urgente, la acción nos llama. Nos llama para poder avanzar y la sororidad nos necesita más que nunca. Abolición sí, pero con los deberes hechos, mientras tanto, será lejos de ser una realidad, una utopía mal construida.

 

Autora: Celia Asencio Bonilla, podrás ver mi perfil en ¿por qué La Desmadrá?

 

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