¿Quién dijo feminismo…? Miradas con perspectiva histórica, I parte

EDITORIAl.

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Ilustración de Carmen Martínez Tortosa

Cambiemos de tema. Busquemos hablar de otras realidades que no se solucionan con una vacuna en tiempos de coronavirus, sino con un antídoto completamente diferente: el conocimiento.

Que mucha gente joven haya perdido perspectiva histórica, esa que nos ayuda a mirar atrás y a ver lo que no se ve, es decir, esas estructuras tan arraigadas en nuestro sistema socio-político y económico que perpetúan la desigualdad estructural, no es casual ni tampoco extraño. Hemos perdido, compañeres, en muchos casos, capacidad analítica, fomentado y alimentado en el ahora por esa ultraderecha que arrasa en las redes a través de la mentira, e incluso, en muchos momentos, también aupada por su prima hermana la derecha, y que tanto daño está haciendo a la justicia social, justicia de género, a la justicia y a la verdad simplemente. Mujeres de nuestra historia y del hoy, investigadoras, filósofas, primitólogas, politólogas, escritoras, poetas y pintoras, entre otras muchísimas profesiones, nos lo llevan advirtiendo desde mucho antes de que este debate estuviera tan encima de la mesa.

Neolítico, donde el patriarcado comienza su andanza.

Según Genda Lerder, el patriarcado comienza hace 2500 años. En su libro La creación del Patriarcadoesa obra que esta historiadora, escritora y guionista austriaca no has dejado como legado, evidencia a través de pruebas arqueológicas la primera vez que la dominación masculina se posicionó como orden social.  Antes de las sociedades occidentales, la mujer ya protagonizó ser el cuerpo vulnerable de intercambio entre tribus: eran obligadas a alianzas matrimoniales para favorecer las relaciones pacíficas entre grupos, así como también asegurar la reproducción de más niños a la población, ya que servían como mano de obra en la agricultura.

Vemos aquí la primera construcción de desigualdad de género y de clase, por ese orden.  Genda Lerder ya dejó constancia, fruto de sus investigaciones, que  la mujer fue la primera esclava de guerra (la esclavitud masculina fue más tardía) y que, a partir del Neolítico, comenzó a ser sujeto subordinado a través de la reproducción. Dentro del colectivo masculino, la pertenencia a una clase social determinada ha dependido del acceso a los medios de producción, y la femenina de la sumisión sexual hacia el colectivo masculino.

Poco a poco, el papel de la mujer, quedaba relegado, en primer lugar, a esposa, que debía cumplir con sus deberes sexuales y reproductivos, y si no, corría el riesgo de ser sustituida; y en segundo lugar, a esclava del noble, que la compraba o la adquiría por ser el grupo vencedor, fue asentándose en la estructura piramidal, jerárquica, de las sociedades patriarcales. De tal forma, el papel de guerrero quedó totalmente en el plano masculino: el hombre de las sociedades conquistadoras dominaba a los hombres y a las mujeres de las conquistadas, pero las mujeres fueron siempre sujeto de dominación tanto en unas como en otras.

Ya lo decía Aristóteles, las mujeres y los animales hacen cosas con nuestro cuerpo.

Vamos a tomar como referencia, a partir de ahora, el libro de Claves ecofeministas de Alicia H. Puleo. En su introducción, esta escritora, profesora, filósofa y ecofeminista de referencia, nos explica que su libro va a ser un Jardín-huerto a lo epicúreo, “frente al desprecio platónico del cuerpo y del mundo terrenal, desprecio que marcó tan fuertemente al pensamiento occidental, la filosofía epicúrea destacó por su invitación a admirar la belleza y la perfección de la Naturaleza”, escribe. Nos invita a adentrarnos en sus postulados filosóficos sin importar la condición, como hizo Epicuro contra toda convención y prejuicio de su sociedad, mujer o hombre, negre o blanque, la cuestión era encontrar el sosiego, la paz y un espacio de reflexión.

Aristóteles en su Política ya afirmó que los esclavos, las mujeres y los animales “hacen cosas”, pero que en definitiva estaban por debajo del hombre, un superior intelectual.

Tomamos, ya entonces, un camino. El camino que nos marcó ciertas líneas de pensamiento, ignorando que ya había otres pensadores que predicaban otros valores, otras formas de catalogar la vida, las especies y la Naturaleza. Y es que como bien señala Puleo en posteriores capítulos, Aristóteles en su Política ya afirmó que los esclavos, las mujeres y los animales “hacen cosas”, pero que en definitiva estaban por debajo del hombre, un superior intelectual. A lo que Puleo añade: “Esta justificación del orden social como orden natural de las cosas es la respuesta que este filósofo, tan agudo en otras cuestiones, dio a otros pensadores de su época que criticaban la existencia de esclavos y la subordinación de las mujeres”. Porque sí, querides, ya entonces existían líneas de pensamiento que criticaban estas injusticias claras, nada es del siglo XXI, como muches pretenden decir o hacernos creer con discursos banales, vacíos completamente de significación histórica, con calificaciones del tipo: feminazis, ideología de género, etc.

En el colegio, recuerdo, que hablábamos de los grandes pensadores sin filtro alguno, sin ningún tiempo de dedicación al género, a lo que representa en esta sociedad el hecho de que hasta ahora hemos asumido doctrinas dictaminadas y perpetuadas por hombres sin la consideración del nosotras. No me extraña, entonces, que hayamos llegado a esta situación aún en el 2020, teniendo que justificar que el feminismo tiene su origen en tiempos prehistóricos, y que el sistema se sustenta ahí. Base fundamental de todos los posteriores económicos.

Ya lo decía Carmen de Burgos en La mujer moderna y sus derechos, “Grecia produce una poetisa admirable, Safo, tan discutida, que aún no puede precisar la historia si era una cortesana o una severa madre de familia. Como mujer bella y genial fue calumniada en su vida, pero su obra nos la revela culta, apasionada y artista”.

¿Quién dijo ideología de género?

Seguiremos en la segunda parte del editorial desgranando pensadores y épocas, siempre con perspectiva histórica, pero para no hacer más largo este humilde artículo, acabaré diciendo: ¿quién dijo ideología de género? La ultraderecha y cierta ala de la derecha han usado este concepto para destruir años de lucha, años de esfuerzo social, sin ningún tipo de escrúpulos. Como bien sabemos, este problema sistémico y estructural no tiene ideología, no tiene banderas ni signo político. El problema es que aún en España, y en otras partes del mundo, no nos hemos enterado bien de que el reclamo de una sociedad ecofeminista viene dado porque el sistema falla, y  falla bien. Viene dado porque todavía no hemos conseguido romper las verdaderas cadenas de esta estructura patriarcal, sí, patriarcal es como se define aunque ahora ya no nos guste esta palabra. O al menos, a muchas personas no les guste. Las cifras de la desigualdad siguen siendo desoladoras en todos los campos, en todos los sentidos, en todas las áreas de la sociedad. Brecha salarial, poca representación en los libros de educación, los trabajos peores pagados, el peso de los cuidados de casa y no remunerados, la violencia que se ejerce sobre nuestros cuerpos, etc, etc, etc… Y eso que hablamos de sociedades como la española, en otras, ni hablemos.

Si aún no nos hemos enterado de que las feminazis no existen y de que la violencia de género y la desigualdad no tiene, repito, signo político sino que necesita, además, la cooperación de todes, es que todavía no hemos entendido nada.

Y ese es el mayor problema.

 

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