Debates en torno al trabajo sexual. “Nos parece indigno como yo mato mis hambres, pero no nos parece indigno no darnos herramientas para combatir el hambre”, María José Barrera

VOCES. Reportaje por Celia Asencio Bonilla.

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Fotografía realizada por Lara Santaella

Debates en torno al trabajo sexual. Precariedad, discriminación, violencia y censura para las trabajadoras sexuales.

La Universidad ha abierto sus puertas para que el debate en torno al trabajo sexual sea amplio y sin censura. Más de una veintena de universidades españolas han organizado charlas sobre prostitución a lo largo de 2019 y 2020, tras lo ocurrido en la Universidad de A Coruña, donde se suspendieron dos jornadas por fuertes críticas provenientes de cierto sector del movimiento feminista que opta por el abolicionismo. Este sector se indignó, según sus propias declaraciones, porque dichas jornadas incitaban al proxenetismo en un espacio público, a lo que la propia universidad respondió en un comunicado que está “en contra de la institución como institución patriarcal, no de las mujeres que lo ejercen”.

Así pues, en el movimiento feminista, que es amplio, heterogéneo y también esconde sus miserias, se ha abierto una brecha en torno al trabajo sexual de aquellas abolicionistas frente a las pro derechos, de aquellas que acusan de complicidad con el proxenetismo a otra buena parte del movimiento que entiende que es un colectivo desprotegido pese a la regulación vigente, sin herramientas ni derechos, ni en muchos casos libertad de expresión. 

A pesar de estos enfrentamientos, la universidad como institución ha entendido que vivimos en un contexto en que urge la necesidad de diálogo, de comprender y acoger a esa buena parte de la sociedad a la que se está marginando, por lo que las jornadas han continuado organizándose por las académicas en colaboración con los propios colectivos. He aquí el cartel:

Programa.

Sin embargo, desde octubre, en que comenzaron los debates, la violencia sobre quienes organizan las charlas y en ellas participan ha ido in crescendo. Tanto es así que este mismo mes de diciembre, numerosas académicas y activistas se han unido para firmar un manifiesto que pide luchar “por el feminismo que nos une: el que combate todas las violencias”, según el lema. El manifiesto, que ha sumado más de 700 firmas desde su lanzamiento, apela a feministas abolicionistas o no, a mantener abierto el debate, el respeto y el compromiso con todas las mujeres. “Tenemos luchas comunes que nos hacen fuertes”, dice el texto.

Las trabajadoras sexuales insisten en que, en pleno siglo XXI, la estigmatización y la discriminación a que se las somete son la causa de que las mujeres prostitutas estén fuera de todo reconocimiento y, por tanto, de toda protección. Por ello, la “Alianza Transfeministas”, donde participan migrantes, trans, racializadas y prostitutas, ha lanzado un conjunto de demandas bien claras y definidas, las cuales pueden verse en el siguiente enlace: pincha aquí.

Desde el marco jurídico

Sevilla no se ha quedado atrás en los debates en abierto, y tanto la Universidad de Sevilla como la Universidad Pablo de Olavide han organizado distintas jornadas. Hablamos con Blanca Rodríguez Ruiz, profesora de Derecho Constitucional y organizadora del II Congreso de Autonomía, Género y Derecho. Debates en torno al cuerpo de las mujeres en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, y responsable, a su vez, del Grupo de Investigación en Derechos Fundamentales y colectivos postergados.

En el 2017 ya organizó el I Congreso de Autonomía, Género y Derecho. ¿Cómo ha sido la respuesta a las jornadas este año por haberse centrado en el trabajo sexual?

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Blanca Rodríguez durante las jornadas de la UPO. Fotografía por Ana Almirón

“La respuesta a las jornadas fue más fría de lo que lo fue hace un año y medio, claro que son temas que suscitan mucha controversia y yo creo que se ha debido a que se está obligando a la gente a que se posicione y, por tanto, a que se boicotee. De hecho, fuera de la facultad el día de la jornada, había un colectivo abolicionista formado, principalmente, por chicas jóvenes, y decían que ellas ya habían escuchado todo lo que tenían que escuchar. Una de mis colegas les dijo: pero si sois muy jóvenes, ¡cómo vais a oír todo lo que hay sobre este tema! Y ni siquiera entraron. Yo me pregunto si es una fase transitoria o es un problema más profundo. El feminismo oficial, y no sólo me refiero al institucional, sino al que también se arroga la portavocía de todo el feminismo, no está por la labor de escuchar otros argumentos, tiene un posicionamiento muy duro. Incluso, a la hora de organizar las jornadas, tuve muchos problemas para encontrar a alguien que hablara desde el abolicionismo; es decir, nos encontramos el problema de que ni siquiera querían participar en la mesa”.

¿Cómo ha sido su trayectoria en este tema?

“Llevo trabajando feminismo una buena parte de mi carrera académica y el tema que he trabajado más en profundidad en relación con el cuerpo ha sido el aborto. Y del aborto he aprendido muchísimo, he extraído muchas enseñanzas útiles. El feminismo hizo un trabajo muy bueno de diálogo, entre sí primero y después con las instituciones. Me pregunté entonces qué lecciones teníamos que sacar de este proceso para extrapolarlas a otros temas y de ahí vino el primer congreso sobre cuerpo en 2017 en la Universidad de Sevilla. Siempre he tenido la teoría de que allí donde se ganan batallas jurídicas siempre hay retrocesos sociales. Vivimos un momento donde dichos retrocesos están teniendo lugar en torno al cuerpo de las mujeres; y el feminismo corre el peligro de ser un aliado involuntario. Y digo esto porque parte del movimiento feminista está cayendo en ese discurso paternalista. Cuando reflexionas, te das cuenta de que estas mujeres no tienen voz, que a su discurso no se le da ningún tipo de credibilidad, que no se las invita a hablar… Y ni siquiera va de la mano de la exclusión socioeconómica, sino que es peor: no tienen espacio, no existen, se las está convirtiendo en una casta de no ciudadanas. Cuando lo articulé en mi cabeza me pareció tan brutal que decidí meterme de lleno en el tema. Yo lo que lanzo es que más allá de la valoración moral, ¿qué razón jurídica tienes para negar derechos a las trabajadoras sexuales?”

¿Cuál es el epicentro del discurso abolicionista?

“En la base del movimiento abolicionista está el rechazo al sexo por dinero como potencial fuente de dominación masculina, y como esto no se acepta entonces hacen como si quienes se dedican a él no existieran; es decir, bueno como yo no quiero que exista, vamos a hacer como si este colectivo no existiera. Y claro, esto no es real. Pero es que no sólo no es verdad, es que, además, negar acogida jurídica a un fenómeno que existe no le cierra el paso, sino que lo pone en manos del liberalismo salvaje. Creo que es la gran contradicción del abolicionismo: alimenta la situación de explotación que dice querer erradicar. Se está dejando a estas ciudadanas fuera de la sanidad, de la legalidad, de la protección… La moralidad se está comiendo por completo el razonamiento jurídico”.

¿Cuál es el modelo europeo al que hay que mirar?

“Al modelo holandés está claro que no, porque es un modelo muy neoliberal, regula el negocio pero no protege a quienes trabajan en él. También en el modelo alemán hay muchas cosas que no están bien abordadas: por ejemplo, obligan a darse de alta como trabajadora sexual, con todo el estigma que conlleva esto. El espacio, además, sigue en manos del empresariado, las trabajadoras sexuales no tienen fuerza en la negociación. En todo caso, el modelo al que miran las trabajadoras sexuales es el neozelandés, es un modelo laboral en el que se benefician todas las partes, digamos, no es un modelo tan centrado en el negocio, sino en las trabajadoras. De todas formas, habría que estudiarlo más en profundidad cómo adaptarlo a la realidad española”.

“El feminismo oficial, y no sólo me refiero al institucional, sino al que también se arroga la portavocía del feminismo, no está por la labor de escuchar otros argumentos, tiene un posicionamiento muy duro. Incluso, a la hora de organizar las jornadas, tuve muchos problemas para encontrar a alguien que hablara desde el abolicionismo”

Se tiende en el discurso abolicionista a mezclar y comparar trata con prostitución indistintamente, ¿qué no estamos entendiendo?

“Efectivamente, en el tema de la prostitución se mezclan tres cosas: una es la trata, otra  el tráfico y otra el trabajo sexual. La trata es la captación de personas para introducirlas en una red de trabajos forzados, lo que conlleva esclavitud y explotación, pero hay muchos tipos de tratas, no sólo está la trata con fines de explotación sexual. El tráfico es el cruce ilegal de fronteras, puede estar relacionado con la trata pero no tiene por qué. Y después está el trabajo sexual. Cuando el discurso abolicionista mezcla estos tres aspectos, nos encontramos con un discurso muy a la ligera, muchas veces no se sabe de qué se está hablando. Parece que, en el fondo, la trata no interesa, que lo que interesa es perseguir el tráfico, el cruce ilegal de fronteras. Una tiene la sensación de que detrás de todo este discurso moralizante se utiliza para combatir la ilegalidad de esas mujeres, no la trata de personas, sino la inmigración ilegal. Lo que no estamos entendiendo es que abordar jurídicamente el trabajo sexual, favorecería la lucha contra la trata. Tenemos, necesariamente, que distinguir la trata, el cruce ilegal de fronteras y el trabajo sexual, porque si no, no vamos a avanzar en este tema”.

¿Qué le parece la llamada Ley Mordaza andaluza?

Son infracciones graves organizar o desarrollar actos culturales artísticos o lúdicos que por su carácter (…) justifiquen o inciten la prostitución. Imagínate entonces la presentación de un libro donde se justifique o se explique la prostitución, y por tanto se presuponga que incite a ella. O una película. Entonces, ¿que se justifique qué, la prostitución como recurso de supervivencia? ¿De qué estamos hablando exactamente? ¿Dónde está el límite? No sólo atenta contra la libertad de expresión. Es muy peligroso además porque es muy ambiguo. Y las penas no son baladíes: multas desde seis mil hasta sesenta mil euros. Encima es una ley del Partido Socialista, es pre Vox”.

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Blanca Rodríguez durante las jornadas de la UPO. Fotografía por Ana Almirón.

Hay derechos que las mujeres prostitutas, por el hecho de serlo, no tienen. ¿Se podría decir que es anticonstitucional el que las prostitutas carezcan de estos derechos ciudadanos?

“Hablar de derechos es siempre una cuestión compleja y habría que hilarlo fino. Muchos de los que llamamos derechos ciudadanos no son derechos jurídicamente reconocidos como tales. Pero sí que podemos hablar, al menos, de dos cuestiones: una, que a estas mujeres se les impide ejercer el derecho a la libertad de expresión.  Y esto es muy obvio, ya que no les permiten hacer uso de espacios públicos, como todo lo que ha pasado en A Coruña. Hay muchas actuaciones denunciables: ¿cómo se puede censurar un acto en una universidad pública? ¿Cómo se las puede acusar de ser cómplices del proxenetismo, a ellas y a la universidad? Roza la calumnia. Nosotras podríamos decir que hemos sufrido censura. Creo que es lo primero que debemos debatir, si una democracia puede permitirse silenciar a una parte de su ciudadanía. En cuanto a la segunda cuestión, también podríamos hablar de una vulneración de su derecho fundamental a la igualdad y a no sufrir discriminación en el ejercicio de su ciudadanía. Estas mujeres no existen para el sistema, con lo cual hay ahí una vulneración evidente en el derecho a la igualdad y a no sufrir discriminación como parte de un colectivo, se les está negando incluso el derecho a tener derechos, a ser ciudadanas”.

Desde el Colectivo de Prostitutas de Sevilla

Hablamos con María José Barrera, una de las fundadoras del Colectivo de Prostitutas de Sevilla.

El boicoteo a las jornadas ha sido duro y contundente por buena parte del movimiento feminista, ¿qué explicación le da?

“El boicot se está llevando a cabo por diferentes partidos políticos, PSOE e IU, liderado por referentes abolicionistas políticas, influencers, blogueras, académicas y feministas de renombre. Todas muy afines a dichos partidos políticos, a las cuales se les suman también las de Podemos. El boicot sufrido en la Universidad de A Coruña se gestionó desde el Twitter, encabezado por las influencers Towanda Rebels, quienes presionaron al rector a través de la red social; y mientras tanto, señoras como Rosa Cobo haciéndolo desde las cúpulas académicas. Según nos contaron, hasta amenazó con abandonar la universidad donde ejerce como profesora. El problema es que esta universidad gallega recibe muchas subvenciones gracias a la afinidad de esta señora con el PSOE, estamos seguras de que esto influyó a la hora de impedirnos hacer las jornadas allí, jornadas que tuvimos que realizar en otro espacio. Después de esto, académicas de diferentes universidades, como Blanca Rodríguez Ruiz aquí en Sevilla, propusieron y organizaron estas jornadas, enmarcadas en el ciclo “Universidad sin censura”, donde estamos encantadas de participar.

A partir de aquí, el nivel de boicot ha ido creciendo jornada tras jornada. Por ejemplo, el 23 de Octubre, la Universidad de Cádiz, en la primera jornada de este ciclo, se vio obligada a poner seguridad para evitar cualquier altercado después de que amaneciera la universidad con pintadas y empapelada de consignas abolicionistas, todas ellas acusándonos de proxenetas. Más tarde, le siguieron la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Barcelona, y no sólo con pintadas y panfletos, sino organizándose en asambleas estudiantiles para preparar el boicot. Estudiantes afines al Partido Comunista, los mandamás de IU.

La conciencia de clase no te la da conocerte al dedillo las teorías de Marx, te la da pasar hambre, tener el frigorífico vacío. Esas comunistas que han venido a boicotear las jornadas en más de una ocasión hablan desde su posición privilegiada, creen que el coño es un templo, andan santificándolo todo el día, y hablar desde los privilegios es muy fácil. No saben qué es pasar penurias, tener la nevera vacía y encima pagar facturas y materiales para los niños. Y vienen a violentarnos con hombres, no es de recibo ni de ser muy feminista que digamos. Ahora, imaginemos que papá y mamá no me pagan la carrera, que no tengo ese apoyo familiar, que no tengo dónde sustentarme, ¿entonces qué? Y lo peor de todo es que machos rojos puteros también hay.  También te digo, ¿a esos chavales quién los manda? Porque son chavales jóvenes que no saben ni lo que quieren”.

¿Cómo se sienten con respecto a la cobertura que les están dando los medios?

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María José en la manifestación del 1 de mayo. Fotografía por Lara Santaella.

“A nosotras no nos da cobertura nadie sino es bajo presión, siempre hablan de putas sin putas, sólo son los periodistas freelance los que se han acercado a nosotras. Periodistas que luego escribirán para distintos medios, pero los medios en sí mismos no nos dan cobertura. Y si se está sacando información ahora es porque esos periodistas están haciendo presión. Por otro lado, no aceptamos que venga cualquier medio a sacarnos como prensa amarillista, tampoco que hablen con compañeras que no están politizadas ni concienciadas, ni que las utilicen para ir en contra de nosotras, en contra de la lucha política del colectivo mientras no se preocupan por ellas en absoluto”.

Entonces, ¿le agradecen algo a algún partido político o medio por la labor que han hecho con el colectivo? ¿Destacarían alguno?

“Las putas parece ser que le tenemos que estar agradecidas ahora a todo el mundo que ha querido hablar con nosotras; pero es al revés, vergüenza les tenía que dar a todos, más a los políticos, por permitir todo lo que está pasándoles a nuestras compañeras. Hemos guardado silencio mientras a las putas las golpeaban, y ahora nos golpean mujeres también, mujeres afines a esos mismos partidos políticos que nos dan la espalda. Mujeres que están dentro de un feminismo hegemónico que no nos representa a muchas, muchas mujeres. Está claro que si no hubiéramos hecho ruido junto a nuestras compañeras trans, y mostrando las fobias de todos los partidos, incluidos los de izquierdas (aquellos que van de progres y de rojos, sí), rompiendo los cimientos de este feminismo de clase, de privilegios, no nos hubiera escuchado nadie.

A quienes les tenemos que agradecer en todo caso, más que a las académicas, es a los estudiantes, que son los que caminan con nosotras, quienes nos han abierto las puertas de la universidad a través de sus trabajos y  paso dentro del movimiento feminista. Creo que en este ciclo de “Universidad sin censura” ha habido profesores y profesoras que no les han dado su sitio, y digo esto porque es vergonzoso ver académicas abolicionistas de la talla de Rosa Cobo enfrentándose a estudiantes por organizar estas jornadas, boicoteando y poniéndonos como los trapos por las redes sociales.

Repito: estamos hartas.

También les agradecemos a todos los compañeres activistas y periodistas que están dentro de los movimientos sociales”.

Continuamente se utiliza la trata como argumento principal para abolir la prostitución, ¿qué piensa al respecto?

“Pienso que es una vergüenza. Se manipula hasta el día internacional de la trata, difundiéndose el mismo día por las redes sociales un cartel de ideología abolicionista, mezclando trata con prostitución. Un ejemplo de ello es el Ayuntamiento de Sevilla, que se gasta más en publicidad que en programas de formación para quienes quieren dejar la prostitución. No estamos entendiendo nada. Vamos a ver, a mí que se confunda prostitución y trata ya me da igual (claro que no tienen nada que ver), pero si se quiere partir desde ese punto de vista, si tanto nos importa la trata, ¿qué hemos estado haciendo todo este tiempo si sólo se han conseguido veinticinco asilos políticos en diez años con todo el sufrimiento que hay? ¿Por qué estamos guardando silencio cuando se les está multando mucho más a nuestras compañeras que a los clientes? ¿Cómo es posible que hayan surgido tantas plataformas en los últimos años para luchar contra el colectivo de las putas organizadas y no para proteger a las mujeres de la trata? Estamos hartas de esta falsa hipocresía. Las putas no le preocupan a nadie. Nunca ha habido una manifestación contra la trata en este país, eso sí, cuando nos hemos levantado en el colectivo para luchar por nuestros derechos, entonces tiemblan”.

“Vergüenza les tenía que dar a todos, más a los políticos, por permitir todo lo que está pasándoles a nuestras compañeras. Hemos guardado silencio mientras a las putas las golpeaban, y ahora nos golpean mujeres también, mujeres afines a esos mismos partidos políticos que nos dan la espalda”.

¿Contra la prostitución o contra las prostitutas?

“Claramente se actúa contra las prostitutas, no contra la prostitución. El colectivo de putas somos quienes más multas tenemos a través de la Ley Mordaza por desacato a la autoridad. Hay ocho mil multas a clientes frente a sesenta y cuatro mil a mujeres en el mismo período de tiempo, ¿y no perseguimos a las putas? Ya vale de tanto falserío. Por ejemplo, el PSOE ha regulado la prostitución según sus intereses, ¿van a perder el dinero de los puticlubs? Mentira. Van a golpear a las putas de nuestros barrios, madres que después de llevar a sus niñes al colegio se van a putear porque no les queda más remedio. Mujeres que llevan esperando una cita con los Servicios Sociales ocho meses, para que cuando lleguen no puedan ni atenderlas porque no hay atención para ellas ni alternativas laborales. Hay un montón de mujeres de aquí de los barrios periféricos que no saben expresarse, que no saben coger un ordenador, que no tienen información, ni mano donde agarrarse, por lo que no pueden salir del mismo círculo de miseria… De estas colas de pobreza, al final, es de donde salen más mujeres que se van a ejercer la prostitución. ¿Dónde están esos apoyos para que no nos veamos abocadas a ejercer la prostitución? Antes, al menos, existía la figura de Mediadora Social y de Salud a través de la Conserjería de Salud de la Junta de Andalucía, de manera que las ex prostitutas realizaban intervención social en el contexto de trabajo de sus compañeras. Esos puestos se los han robado a un montón de mujeres. Ahora no hay nada”.

¿Cuál es el principal motivo por el que las mujeres ejercen la prostitución?

“La mayor parte de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen por su situación de precariedad. Después de la crisis, muchas mujeres que perdieron sus negocios, sus peluquerías, sus fruterías, sus tiendas, etc., se vieron obligadas a ejercer la prostitución porque no tenían derecho a paro, o porque lo que les quedaba apenas les daba para vivir o no encontraban trabajo. Vecinas de nuestros barrios que no han tenido alternativas  laborales reales y que tienen que dar de comer a una familia. Por no hablar de que a muchas de ellas sus parejas las han amenazado al enterarse de que era dinero sacado de la prostitución, amenazas que se materializan en quitarles a sus niñes y en chantajearlas con lo que ellos quieren. Esa es la realidad de este país, y si no que vengan y se den una vuelta por los barrios. Tampoco hablamos de las mujeres que se meten en la prostitución para no pasar tiempo con su maltratador, y así ganar un dinero en B no controlado por la pareja, para poder ahorrarlo y poder huir cuando haya suficiente. De eso no se dice nada”.

¿Qué hay que hacer entonces para poder avanzar?

“Dejar de estigmatizar a las putas. Las que tienen que cambiar son las personas que se niegan a oír, esas son las primeras”.

Está anteponiéndose el debate de la moralidad frente a la protección de un colectivo de mujeres, ¿qué reflexión lanzaría?

“El imaginario abolicionista está haciendo tanto daño… Se da a entender que ser puta es ser una mujer loca y mala, y si eres madre peor, porque se te juzga como mala madre. Somos capaces de visualizar a las mujeres teniendo sexo por todos los agujeros de nuestro cuerpo, siendo “violadas” por una fila de hombres, y eso nos produce una moral que no nos permite pensar en otras cosas; sin embargo, no somos capaces de visualizar que pernoctamos en espacios sin licencias de hospedajes en los clubes, que la comidad es vergonzosa en la mayoría de estos espacios y que nunca vimos una inspeción sanitaria. Derechos como putas no tendremos, pero como huéspedes de los clubes deberíamos, pues nosotras pagamos por el alojamiento. Estamos guardando silencio. Somos estigmatizadas por los hombres con los que nos acostamos, y esa estigmatización conlleva a no tener ningún reconocimiento en esta sociedad.

En otras palabras: nos parece indigno como yo mato mis hambres, pero no nos parece indigno no darnos herramientas para combatir el hambre”.

“Vecinas de nuestros barrios que no han tenido alternativas  laborales reales y que tienen que dar de comer a una familia. Por no hablar de que a muchas de ellas sus parejas las han amenazado al enterarse de que era dinero sacado de la prostitución, amenazas que se materializan en quitarles a sus niñes y en chantajearlas con lo que ellos quieren”

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María José durante las jornadas de Granada.

Desde su experiencia como ex trabajadora sexual, ¿cómo vivió el proceso de concienciación?

“Yo no soy ex trabajadora sexual, yo soy ex prostituta por el simple de hecho de que cuando trabajé no consideré la prostitución como un trabajo. Yo fui abolicionista antes que proderechos, muy abolicionista. Es el proceso de mala mujer, el que te provoca el estigma. Me cogí hasta una depresión a causa del abolicionismo por lo que me hacía sentir, hasta que me di cuenta de que la prostitución era lo que me había dado de comer y de que, precisamente, no quería que ninguna mujer viviera la prostitución de la misma manera que yo, sin herramientas. A ver si nos enteramos: que yo no quiero más putas, que con las que hay tenemos bastantes; pero si tuvieran que venir más, que sepan entonces a lo que se enfrentan, con conciencia, protegidas y con sus derechos por delante. No queremos que haya más putas por el hecho de que sea la única herramienta que tengan para salir de los círculos de pobreza, sino que sean trabajadoras sexuales si ellas lo consideran una herramienta de trabajo. Eso no quiere decir que queramos hacer de la prostitución algo romántico, en absoluto. Al revés, lo que queremos es que las mujeres puedan defenderse. Al final, quienes están romantizando esta cuestión son aquellas mujeres que les dan la espalda a estas compañeras.

Pero para darte cuenta de todo esto tienes que adquirir herramientas. Ese recorrido lo comencé cuando organizamos en el 2003 la primera asociación de putas a nivel estatal, Organización de Mujeres que Ejercen la Prostitución se llamaba, al amparo de la Asociación de Mujeres Progresistas de Andalucía, mayoritariamente éramos mujeres de club. Gracias a esa organización conseguimos pedir la Mediadora Social y de Salud dentro de la Junta de Andalucía, también se pidió que las compañeras inmigrantes indocumentadas tuvieran la tarjeta sanitaria aunque no estuvieran empadronadas. Nos fuimos a pique porque no nos defendieron en general, ni asociaciones ni políticos. Y perdimos muchos de los beneficios que conseguimos, como la figura de la Mediadora Social.

Si las putas no estamos ahí, pasan de nosotras absolutamente. Yo tomé conciencia de que nos habían manipulado cuando me di cuenta de que, al no ser nosotras sujetos políticos y personas concienciadas, habían hecho con nosotras lo que les había dado la gana. Fue cuando me metí de voluntaria en la Asociación Pro Derechos Humanos, pero sólo a tomar conciencia, quiero decir, me quedaba un largo camino por recorrer”.

Pilares fundamentales de la lucha pro derechos.

“Nuestra lucha se sustenta en tres fundamentalmente: alternativas reales para las compañeras que quieren dejar de ejercer la prostitución y derechos laborales para quienes han decidido ejercerla, empezando por la despenalización; cambiar el sistema para que no se vean abocadas a prostituirse y protección real para las víctimas de trata. Son nuestras primeras líneas de fuego, nuestros primeros campos de batalla. Y me parece una vergüenza que muchas compañeras abolicionistas, mientras tanto, estén manejando  a estas mismas compañeras no politizadas para combatir nuestra lucha, y encima se llaman feministas. Me parece muy mal que sean mujeres las que se pongan sobre nuestros tacones para pisotearnos”.

La prostitución cuenta en el PIB anual; sin embargo, como ejercicio no está reconocida. ¿Cómo podemos abordar esta contradicción?

Hay una hipocresía tan bestial, que no sé por dónde empezar. El ABC, por ejemplo, mandaba comerciales a las casas de citas (hasta que retiraron los anuncios de relax en prensa) para que se publicitaran, eso sí, a un precio muy superior a lo que pagaba otro sector. Y mientras tanto con la doble moral, publicando sobre prostitución y trata indistintamente y con un discurso muy duro. Yo me pregunto: si para este medio era lo mismo prostitución y trata, ¿por qué no denunció a las casas de citas? Comían de la prostitución, te das cuenta de que muchos medios y empresas sacan beneficio de los clubes, beneficio que se ve reflejado en las partidas presupuestarias del PIB. Y todos tenemos derechos, pero esas mujeres inmigrantes que están trabajando en esos mismos clubes de los que todos nos beneficiamos no tienen derecho a nada, ni tarjeta sanitaria siquiera. Para que tú veas adónde vamos a llegar, es el único producto interior bruto que se ingresa en el Gobierno ejercido por un cuerpo, pero ese cuerpo, que es la fuerza bruta, no recibe ningún derecho.

¿Qué mensaje lanza al movimiento feminista?

Muchas feministas inclusivas nos están poniendo de parapeto en la lucha contra el feminismo hegemónico, también a nuestras compañeras trans, migras, razializadas y gitanas. Sin embargo, tampoco nos están dando el sitio que nos corresponde, ya que muchos colectivos inclusivos, con los que caminamos juntas en diferentes luchas, no están pocisionados sobre la prostitución a estas alturas. Nosotras queremos caminar seguras junto a otras feministas,  para construir y reconstruir: os queremos a nuestro lado, golpeando y protegiéndonos de la violencia patriarcal y de ese feminismo hegemónico que sólo es ciencia ficción.

Autora: Celia Asencio Bonilla, podrás ver mi perfil en ¿por qué La Desmadrá?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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