Aguarrás

OPINIÓN. Sobre mujeres artistas olvidadas, por Carmen Martínez Tortosa.

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Ilustración por Carmen Martínez Tortosa

Recuerdo el olor a pintura cerrada que quedaba en el cuarto cuando estudiaba la carrera, ese olor que perduraba días y días y lo impregnaba todo. Imagino que así huele la desesperación, la desesperanza y la desilusión de mucha de las mujeres que, como yo, quisieron destacar como artistas en un mundo en el que la técnica pasaba a un segundo plano si tenías la desgraciada suerte de nacer mujer; y si no, que se lo digan a Berthe Morisot, Mary Cassat y Marie Bracquemond, creadoras que se resignaron a estar a la sombra de sus únicas influencias, pues ni ellas ni sus antecesoras consiguieron destacar en el mundo del arte.

Lo más cerca a lo que se podía aspirar era a ser modelo de aquellos artistas que te consideraran bella, otras aún tuvieron mucha más suerte (por llamarlo de alguna forma) y pudieron estar más dentro del arte por ser pareja, como es el caso de Françoise Gilot, la sexta mujer de Pablo Picasso, quien pudo disfrutar de los conocimientos del artista; eso sí, a cambio de aguantar su educación machista y su carácter manipulador, dejándola a la sombra de él mismo y sin reconocimiento alguno. La expresión artística es una forma de grito interior, de desenfreno emocional, de poder expresar sin palabras lo que se siente en las entrañas. Es absurdo que tu método de desahogo no pueda ser expuesto, pues que alguien me diga qué dista eso de callar, de ser obligadas al silencio.

Compartir tus obras es compartir tu interior con los demás: es mostrar al mundo lo que sientes, poner en la obra todo aquello que te atormenta dejando esa parte de ti en cada pincelada de pintura, y hasta eso les negó. Musas bellas con ojos tristes a las que callaron las ganas de destacar y de hacer lo que les hacia florecer por dentro; a las que tentaban entre carboncillos, caballetes y lienzos mientras posaban quietas en los talleres de sus opresores; a las que humillaron paseando por galerías llenas de cuadros, esculturas y grabados con figuras femeninas que se diferenciaban de un jarrón por los colores y las formas, pues su importancia para aquellos que las pintaban era la misma.

Esas mujeres crearon el impresionismo y no Matisse o Cèzanne, ya que esta corriente artística buscaba la captación rápida de la intensidad de un momento, imaginaos lo intensas que serían sus pinturas, pues a más de una le habría costado alguna que otra paliza por ser sorprendida manejando un pincel en vez de la escoba

Impotencia sería el tema de las artistas en todos los cuadros, mimetizados quizás entre las frutas de un bodegón, a lo mejor el odio fue pintado en forma de cuchillo y la desolación en la falda de la representación de alguna mujer aristócrata. Esas mujeres crearon el impresionismo y no Matisse o Cèzanne, ya que esta corriente artística buscaba la captación rápida de la intensidad de un momento, imaginaos lo intensas que serían sus pinturas, pues a más de una le habría costado alguna que otra paliza por ser sorprendida manejando un pincel en vez de la escoba.

Boccaccio que decía que “el arte es ajeno al espíritu de las mujeres”, su nombre le haría justicia si se pudiese traducir por bocazas; pero he de decir que en el fondo, y no era la intención de este infeliz, dice la verdad, pues efectivamente el arte es ajeno al espíritu de las mujeres.  La concepción del arte para el hombre es errónea, ya que ha considerado arte a cosas que no lo son a lo largo de la historia. Esa concepción es ajena a la mujer , la mujer ya en sí, ella solita y sin necesidad de aderezo alguno, es arte y hace arte con el mero hecho de existir.

Creadoras calladas, huelo vuestro perfume cada vez que entro al cuarto y abro las ventanas a ver si vuestro espíritu puede al fin salir volando y ser libre como jamás os dejaron serlo, ahora vuestras vidas han inspirado a muchas otras y vuestras obras forman parte de las banderas de un cambio, donde todos somos reconocidos por lo que hacemos sin distinciones de género, mi voz es la pintura y vuestras obras mi clero.

Autora e ilustradora: Más artículos de Carmen Martínez TortosaIMG-20191102-WA0034

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